Ayer estuve en la Puerta Jerez, en pleno centro de Sevilla, donde se presentó (proyectado en la fachada de la Capilla de Don Rodrigo) el nuevo vídeo de campaña de Pilar González para las elecciones municipales del mes que viene (¡cómo pasa el tiempo!).

A mí personalmente me encantó y creo que al resto de los asistentes también. Transmite mucha esperanza, mucho estusiasmo y mucha alegría, cosas que escasean últimamente por culpa de la maldita crisis.

¡Espero que os guste!

Anuncios

Era algo que se veía venir. Los andaluces hemos sufrido un nuevo ataque a nuestro autogobierno. El Tribunal Constitucional ha anulado la competencia exclusiva que la Junta de Andalucía tenía sobre las aguas del Guadalquivir, la cual, fue aprobada por el Parlamento Andaluz, por el Congreso de los Diputados y por el Pueblo Andaluz mediante referéndum.

Curiosamente, el PSOE de Extremadura cuyos representantes en el Congreso votaron a favor de dicha competencia, fue el que en su día – sediento de centralismo y ebrio de nacionalismo español – interpuso un recurso para amputar nuestra autonomía.

Hace un par de días, el Tribunal Constitucional – el mismo cuya composición sería diferente si les diera a algunos por cumplir la ley – ha decidido que si el Estatuto Catalán tuvo recortes, el Andaluz no podía ser menos.

Todo esto resulta bastante doloroso, especialmente para los andaluces de corazón que consideramos que el Guadalquivir  no es un río cualquiera. Es el Río Grande de Andalucía, que nace y muere en nuestra tierra, y que desde que la Historia se escribe ha sido el gran vertebrador y articulador de gran parte de nuestro territorio. Tiene, por tanto, una gran carga simbólica e histórica para nosotros.

Los andaluces, por tanto, no debemos renunciar a gestionarlo… ¡el Guadalquivir es nuestro! ¡es andaluz! Ya hay quienes se están movilizando. Ayer, por ejemplo, algunos andalucistas celebraron un acto – en el que además de lanzar flores negras en señal simbólica de luto y de leer el Manifiesto por el Río de Andalucía – se anunció la creación de la Plataforma de Andaluces por el Guadalquivir, una iniciativa con la que “se quiere llegar adonde haga falta, al Tribunal de Estrasburgo si es necesario, para defender las competencias exclusivas sobre el Guadalquivir”.

PS: Por cierto, para mayor pitorreo, a raíz de esta noticia el Gran Wyoming ha protagonizado patéticamente en La Sexta una parodia ridiculizando e insultando (sí, otra vez) a los andaluces. Mi condena, mi repulsa y mi más sincero desprecio hacia este señor.

Ridiculizarnos, ésa es la forma favorita que el nacionalismo español tiene de anular nuestra conciencia y sentimiento como pueblo.

Mirad este vídeo que me han pasado, a mí me ha parecido realmente curioso. Son unas imágenes filmadas desde un tranvía que recorría la calle Market de la ciudad estadounidense de San Francisco justo unos días antes del gran terremoto que sacudió a dicha ciudad el 18 de abril de 1906.

Quizá lo que llame más la atención a primera vista sea el caos circulatorio y la imprudencia temeraria de algunos peatones, ciclistas y conductores.

Después del terremoto, se filmaron más escenas. En el siguiente vídeo vais a poder comparar ambas películas, es decir, el antes y después de aquella catástrofe.

Como podéis ver, pocos fueron los edificios que permanecieron en pie. Uno de los que se salvó fue la terminal de pasajeros de la Bahía de San Francisco, que es la torre que se ve en todo momento al final de la calle.

A día de hoy, las cosas han cambiado, claro…

Fotos: maps.google.com

Si escucháis la banda sonora de Invictus, entre otros temas, podréis escuchar éste:

The South African National Anthem
http://wwws.warnerbros.es/invictus/assets/audio/13.mp3″

Se trata de la versión que el grupo sudafricano Overtone hizo para la citada película del Himno Nacional de Sudáfrica, más conocido como Nkosi Sikelel’ iAfrika, que en idioma xhosa significa Dios bendiga a África.

Aunque Sudáfrica no lo adoptó oficialmente como himno hasta la llegada al gobierno de Nelson Mandela en 1994, el himno lo compuso un tal Enoch Sontonga casi un siglo antes, en 1897.

Para gran parte de África no se trata de una melodía más. Prueba de ello es que es o ha sido también himno oficial, aunque con diferente letra, en otros países como Tanzania, Zambia, Zimbabwe y Namibia.

En el caso de Sudáfrica, el himno está escrito en los idiomas más usados en el país: xhosa, zulú, sesotho, afrikáans e inglés. A continuación os dejo con un vídeo en el que además de escuchar el Nkosi Sikelel’ iAfrika, podréis leer (si sois capaces) su letra:

Hoy es uno de esos días que brillan más que el Sol. Hoy es 28 de febrero, día en el que conmemoramos el XXX aniversario del referéndum en favor de nuestra autonomía y que, oficialmente, es considerado el Día de Andalucía.

Para celebrarlo,  además de poner mi bandera verdiblanca en el balcón, esta mañana me he acercado al Ayuntamiento de Sevilla donde un grupo de andalucistas hemos desplegado una inmensa bandera blanquiverde de 315 metros de longitud (la más grande hasta la fecha) rodeando así todo el edificio consistorial. Un acto sencillo pero bastante bonito.

Encabezando el acto estuvo la candidata andalucista a la alcaldía de Sevilla, Pilar González, quien unas semanas antes presentó el lema que la acompañará hasta las próximas elecciones municipales del 22 de mayo: Pilar es diferente. Dicha presentación sirvió, además, para denunciar el vacío que esta deficiente democracia en la que vivimos hace a toda aquella opción política diferente al PSOE y al PP. La exclusión de Pilar González del debate entre candidatos organizado por la televisión pública de Sevilla, Giralda TV, estaba en mente de todos.

En el acto de esta mañana también estuvo presente la nueva y flamante nº 2 de la lista, Pilar Távora. Su presentación, hace ya unos cuantos días, supuso un gran golpe de efecto que sus adversarios políticos no esperaban. Tanto sorprendió y gustó que llegó a eclipsar en los medios a las noticias relacionadas con el soso y aburrido debate televisivo de Giralda TV de la noche anterior.

Para finalizar, y como no podía ser de otra forma, cantamos el himno andaluz y gritamos con todas nuestras fuerzas… ¡¡Viva Andalucía libre!!

Ir al cine cada día es más caro y por eso es preferible no jugársela demasiado a la hora de decidir qué película ver. Con las dos últimas he de decir que he acertado.

La primera de ellas fue Más allá de la vida, el último trabajo del gran Clint Eastwood. El director estadounidense nos regala (como es habitual en él) un muy buen film, si bien es cierto que se queda lejos de ser uno de sus mejores trabajos.

Salvo el comienzo tremendamente espectacular en el que vemos la acción destructora de un tsunami, el resto de la película tiene un ritmo bastante más lento y reposado. Es el film, quizá, más intimista de Eastwood en donde se destacan los sentimientos, las inquietudes y las emociones de los protagonistas. Quizá, el mayor “pero” es la ausencia de algún giro espectacular en la trama o de un final impactante. En cualquier caso, a mí particularmente la película me gustó bastante y os la recomiendo a todos… menos a los amantes de la acción.

La otra película de la que os quería hablar es la británica El discurso del rey, una de las que más premios está cosechando. Sin llegar a ser una gran obra maestra, sí que estamos ante una buen film que no sólo gusta, al parecer, a la crítica especializada sino que también hace las delicias del gran público.

La película, en general, me dejó una muy buena impresión. La historia en sí y la forma en la que se desarolla puede llegar a ser muy amena para casi cualquier tipo de espectador. En ella hay tiempo para todo, tanto para el fino y descarado humor de Lionel Logue (Geoffrey Rush), como para el drama personal de Bertie (Colin Firth) que se ve impedido para cumplir con sus obligaciones “reales” por culpa de su tartamudez. En definitiva, creo que deberíais verla.

Además de este blog tengo otro desde hace dos años y medio en el que escribo exclusivamente de cine, que se llama El cine es bello. La entrada con mayor número de visitas (además, a una distacia enorme con respecto al resto) es una que escribí en el verano de 2009 acerca del “peculiar” doblaje al español de El resplandor, la única película que me gusta de Stanley Kubrick. Por este motivo he decidido destacarla y publicarla en este blog para que todos los que lo visitáis podáis disfrutar o padecer (según el caso) su lectura y visión:

EL DOBLAJE DE ‘EL RESPLANDOR’

No sé si mosquearé a alguien diciendo lo que voy a decir, pero en general las películas del, a mi juicio, sobrevalorado Stanley Kubrick no me gustan nada. Quizá la única excepción sea la de ‘El resplandor’ que sí me gusta bastante.

Un aspecto de esta película que ha pasado desgraciadamente a la historia ha sido su doblaje en España. Uno de los peores que ser recuerdan. Kubrick, muy dado a controlarlo todo y perfeccionista hasta límites insospechados, quiso también supervisar los doblajes que se hacían en cada uno de los países de habla no inglesa. En España, donde normalmente se hace muy buen doblaje, esta supervisión significó un auténtico desastre.

Aunque el doblaje fue dirigido por Carlos Saura, las voces fueron elegidas directamente por Kubrick. Y aquí es donde estuvo la equivocación. Para doblar a los protagonistas, Jack (Jack Nicholson) y Wendy (Shelley Duvall), eligió a Joaquín Hinojosa y Verónica Forqué respectivamente. Nadie duda de la profesionalidad de ambos, pero casi nadie duda en afirmar que son voces que desentonan totalmente y que carecen de la fuerza que la película necesitaba.

Como muestra os dejo con una de las escenas míticas de la película, quizá la más conocida de todas, en la que Jack intenta asesinar a su esposa Wendy con un hacha.